Economía.

¿Nos robarán para siempre el trabajo las máquinas?.

¿Estamo en el principio de un cambio de era dónde el trabajo deja de ser la pieza angular de nuestras economías?¿Son capaces los robots actuales y de un futuro próximo sustituir la fuerza de trabajo de las sociedades industrializadas?

Parece que la era de los robots inteligentes junto al software de IA y tecnologías , como la nanotecnología, la impresión 3D y la tecnología automatizada son el comienzo de una era donde las personas no serán la pieza fundamental de la fuerza productiva

En un contexto donde los robots y los ordenadores son cada vez más y más inteligentes, una pregunta toma cada vez más sentido: ¿es posible que el avance tecnológico conduzca el desempleo a niveles inimaginables? ¿Podría soportar una economía desarrollada una tasa de paro del 50%, o del 75%?

Parece que la profecía futurista que Isacc Asimov lanzó a mediados de los 60 sobre que la humanidad se convertiría en una raza de cuidadores de máquinas… poco a poco parece tomar más cuerpo.

En su libro Las luces en el túnel, el ingeniero informático y empresario californiano de Silicon Valley, Martin Ford, prevé una economía dominada por los ordenadores con un 75% de desempleo antes de finales de este siglo.

Y ya no solo los tecnófilos y tecnoprofetas de Silicon Valley son los únicos convencidos. Un estudio realizado por la prestigiosa universidad de Oxford calcula que al menos el 47% de todos los empleos de Estados Unidos y el 54% de los de Europa corren un alto riesgo de ser sustituidos por máquinas. Y esto no pasará dentro de cientos de años, se calcula que estos datos pueden cumplirse antes de mitad de siglo.

Un informe ejecutivo de diciembre de 2016 publicado por la Casa Blanca cita la ya famosa investigación académica de Frey y Osborne.

Sin embargo, considerando que parte de esas profesiones están hechas de tareas reutilizables y no reutilizables, establece la horquilla de puestos de trabajo en riesgo entre el 9% y ese 47%.

De hecho este es un fenómeno que parece ya ha comenzado de manera irreversible en la mayoría de países más desarrollados. Un análisis de Associated Press, que recoge The Washington Post, a partir de los datos de 20 países muestra que millones de empleos de cualificación y retribución media han desaparecido en los últimos cinco años, y que, constituyen la columna vertebral de la clase media en los países desarrollados.

De acuerdo con el informe del WEF The Future of Jobs, la llamada Cuarta Revolución Industrial conducirá al desplazamiento de empleos en “todas las industrias y regiones geográficas”. A medida que la robótica, la nanotecnología, la impresión 3D y la tecnología automatizada comiencen a funcionar, se perderán 7,1 millones de empleos netos en las 15 grandes economías desarrolladas y emergentes (incluyendo Reino Unido, Estados Unidos, Japón, India y China) para 2020.

Según este informe, la mayoría de las pérdidas de empleo se producirán en los trabajos administrativos, como las funciones administrativas y de oficina. Sin embargo, estas pérdidas serán parcialmente compensadas por 2 millones de nuevos empleos proyectados, con demanda más alta para analistas de datos y representantes de ventas especializados. Los hombres serán proporcionalmente los más afectados por la automatización, con cinco puestos de trabajo perdidos por cada trabajo ganado. Las mujeres, por el contrario, pueden perder tres empleos por cada trabajo ganado.

El IPPR (Instituto de Investigaciones sobre Políticas Públicas), con sede en Londres, predijo el pasado mes de diciembre 2016 que el paso a una tecnología impulsada por software pondría en peligro 15 millones de empleos en el Reino Unido –dos de cada tres– durante las próximas dos décadas.

Entre los más afectados estarán los empleados en el comercio minorista, con 2 millones de pérdidas de puestos de trabajo previstas para 2030 (60% del total actual) y en la industria manufacturera, con 600.000 pérdidas de puestos de trabajo previstas para el mismo período.

Como conclusión, se debe establecer la hipótesis más probable de que en el corto plazo se comenzarán a sentir los efectos del paro tecnológico y que este efecto neto, de pérdida de puestos de trabajo debido a la automatización, se irá incrementando con el tiempo.

Voces contrarias al cambio.

Sin embargo existen muchas voces autorizadas que nos indican que este fenómeno no es nuevo y que llevamos 200 años preocupándonos por una sustitución de la máquina al hombre que aún no ha llegado, todas las innovaciones hasta ahora han traído de la mano nuevos trabajos que sustituirán a los que desaparecen.

Y es una premisa totalmente cierta, cada vez que ha aparecido un nuevo invento en los dos últimos siglos -barco de vapor, locomotora, telégrafo, teléfono, por citar algunos- han desaparecido empresas y puestos de trabajo. Aunque han surgido nuevos negocios con nuevos empleados. “Es cierto que la tecnología ha destruido puestos de trabajo, pero también ha creado otros muchos”, recuerda el ganador del Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz.

Peter Lindert de la Universidad de California-Davis ofrece un mensaje tranquilizador. No cree que los trabajadores están condenados al desempleo: con los conocimientos adecuados y la educación, dice, pueden aprender a trabajar con las máquinas y ser lo suficientemente productivos para defenderse de la amenaza de automatización.

Un ejemplo: el fenómeno y ascenso del iPhone ha permitido crear, según datos de Apple, cerca de 290.000 puestos de trabajo desde 2007, empleos relacionados con el desarrollo de las aplicaciones. Eso sugiere que la nueva tecnología sigue creando nuevos tipos de trabajos que requieren mayores habilidades y creatividad.

La investigación ‘Future of Work in the Digital Age’, realizada por la Universidad Católica de Lovaina y la Universidad de Utrecht, pone de manifiesto que el mercado laboral se encuentra sumido en cambios drásticos. Sin embargo no ven un cambio del volumen sino que se trata de una polarización del tipo de trabajo a realizar. Para comprender la transición los investigadores evaluaron dos fenómenos relacionados: la desindustrialización y la polarización laboral en los países de la OCDE. Junto con el descenso de la industria en los países desarrollados, el crecimiento de los servicios se puede descomponer en empleo de baja tecnología mal remunerado y de alta tecnología bien remunerado, que revela la tendencia actual de polarización laboral.

Si bien es cierto que la crisis económica puede ser parte de la causa de este descenso no es descabellado preguntarse si volverán estos empleos cuando la economía mundial se recupere o si por el contrario estos se perderán para siempre como consecuencia del avance tecnológico.

Además, se espera que los impactos de la automatización afecten desproporcionadamente a los más pobres, con la automatización poniendo en riesgo un estimado del 83% de los trabajos con salarios igual o inferiores a $ 20 por hora. Esto se compara con el 31% de los puestos de trabajo cuyo salario se sitúa en $ 20- $ 40 por hora, y un mero 4% de los trabajos que hacen más de $ 40 por hora.

De hecho, sólo el 1% de los que tienen una licenciatura trabaja en puestos de trabajo formados por “tareas altamente automatizables”, en comparación con el 44% de los trabajadores estadounidenses con sólo un diploma de escuela secundaria.

Productividad vs empleo.

En el curso del siglo XX, si ha existido una obsesión en el mundo laboral esta ha sido el aumento de la productividad. Y durante el siglo pasado, las cuentas aún cuadraban, ya que el aumento de productividad traía consigo un incremento de puestos de trabajo proporcional. Sin embargo con la entrada del nuevo milenio y de manera paulatina esta progresión empezó a cambiar, en lo que dos economistas de MIT llamaron la gran desconexión. Como dijo uno de ellos, esta desconexión era la gran paradoja de nuestra era.

La productividad no ha dejado de aumentar y está a niveles records, la innovación nunca ha avanzado tan deprisa, y sin embargo, al mismo tiempo, los ingresos medios descienden y tenemos menos empleos.

Nos encontraremos con una gran sorpresa: desde comienzos de los años 2000 se produce un desacoplamiento entre el crecimiento de la productividad del trabajo, que continúa creciendo, y el crecimiento del empleo, que se estanca y retrocede – antes de la gran recesión.

La sorpresa sería aún mayor si proyectáramos esta serie hacia atrás durante los últimos 200 años. Veríamos entonces que ese desacoplamiento no se ha producido nunca hasta ahora.

Solo tenemos que mirar las cifras de las grandes empresas de este digital, Apple emplea a 80.000 personas en todo el mundo, Google 54.000, y Facebook 4.300. En conjunto, estas tres empresas emplean a menos de una cuarta parte de los 600.000 empleados que tuvo General Motors, en la década de 1970. Y hoy, GM da trabajo a 202.000 personas, en un momento en que fabrica más coches que nunca.

Incluso esta alarma social está llegando a la esfera política como en el discurso pronunciado por el exsecretario del Tesoro de EEUU Lawrence Summers en el 2012 donde declaraba que el mayor problema económico del futuro no sería la deuda federal o la competencia de China, sino “las dramáticas transformaciones que la tecnología está provocando”.

Paradoja de la productividad

Es indiscutible que muchos estudiosos de tendencias en las economías industrializadas han mostrado perplejidad debido a que el rápido ritmo de innovación tecnológica digital no coincidía con grandes ganancias de productividad.

Y es cierto que, en ese contexto, se ha hablado de la “paradoja de la productividad”. Conviene resaltar que ese es un debate del pasado, de las dos últimas décadas del siglo XX y sobre datos de los años 70, época en la que Robert Solow acuñó su famosa frase: “Vemos ordenadores en todas partes, menos en las estadísticas de productividad”.

Lo cierto es que ese estancamiento se corrigió a partir de los años 90 de acuerdo con el US Bureau of Labour Statistics, el crecimiento de la productividad fue como media de 1,7% entre 1971 y 1980, y del 1,5% entre 1981 y 1990. Incrementándose desde esa fecha  a 2,3% entre 1991-2000 y a 2,4% entre 2001-2010.

Previamente, en los comienzos del nuevo siglo, las estadísticas del Department of Labor de los EEUU también confirman que en 1995-2004 la productividad creció el doble que la media de las dos décadas previas: si en 1973-1995 la productividad creció 1,5, en 1995-2004 creció al 3,1.

Por ello habría que decir que hablar del estancamiento de la productividad como demostración del escaso impacto en la destrucción de empleo de la digitalización económica no es una afirmación basada en los datos empíricos.

Trabajo por sectores. ¿Cuánto de mi trabajo se puede automatizar?

No todos los sectores sufrirán esta transformación al mismo tiempo. Por la propia dinámica de sus métodos unas actividades están potencialmente más expuestas a la automatización que otras. La minería (63% de potencial de automatización) y la construcción (con un 49%) serán las actividades que prescindan de mano de obra humana más rápidamente. Pero la hostelería supera de largo a estas dos actividades. Su potencial de automatización es del 75%.

Esto indica que este sector productivo integra muchas tareas mecánicas y predecibles, monótonas, rutinarias por lo que serán más rápidamente sustituidas por máquinas. Tales datos pertenecen a un informe de la consultora McKinsey Global Institute, que ha analizado qué sectores se verán afectados antes por la incorporación integral de los robots.

El mismo informe indica que uno de los sectores cuyas tareas son menos mecánicas es el de la educación. Calculan que tan solo el 31% de las tareas que se realizan son automatizables.

Pero también se distinguen diferentes niveles de automatización dentro del mismo sector. Unas funciones serán más fácilmente sustituibles por máquinas que otras. Las actividades físicas mecanizadas, tipo las que se realizan en las cadenas de montaje, tienen un potencial de automatización del 78%. En cambio las que también implican el físico pero que no son tan predecibles llegan solo al 25%. Tener por jefe a un robot será lo que más tarde en llegar. La toma de decisiones en las tareas de dirección y coordinación de equipos tiene componentes difícilmente mecanizables.

Otro estudio realizado por Money Morning confirma esta tendencia. El estudio realizado entre los años 2000 a 2010 indica que el número de contables cayó un 26%. Mecanografistas, un 63%. Agentes de viajes un 46% y los telefonistas, un 64%. Obviamente, los trabajadores con formación en ingeniería, electrónica y tecnologías aplicadas, son los que estarán mejor posicionados a la hora de buscar un empleo. Por otra parte, cuanta más presencia adquieran los robots como mano de obra, más crecerán las oportunidades en el negocio de manufactura y mantenimiento de los robots.

Cambio de paradigma.

La mitad de la población afirma que no se siente realizada con su trabajo, y casi la mitad de todos los puestos de trabajo están amenazados debido a la tecnología y el uso de las máquinas. Y mientras tanto, tras una interminable jornada laboral, acabamos comprando cosas que no necesitamos.

El historiador y periodista holandés Rutger Bregman nos recuerda que no hay que seguir funcionando así, que el mundo no es estático y que las sociedades han cambiado muchas veces desde el inicio de la Humanidad.

Sea como sea, lo que ocurrirá en el mercado laboral sigue siendo una incógnita. Muchos puestos de trabajo de baja remuneración podrían mantenerse al abrigo de la ofensiva tecnológica: los robots son demasiado torpes para poner en orden las habitaciones de un hotel o para dejar relucientes los platos sucios de los restaurantes concurridos, recuerda el Washington Post.

Claro que si las máquinas acaban con puestos de trabajo cualificados, la gente se empleará cada vez más en trabajos de servicios con salarios bajos. ¿Qué clase de sociedad se creará entonces? Necesitaremos de ideas y cambios de paradigmas, renta básica, reducción de horario laboral, cambio de modelo productivo… muchas son las ideas que se manejan ante la inminente caída del centro neurálgico que la fuerza de trabajo ha representado hasta ahora…

Para Andrew Mcafee parece que este cambio le parece algo muy positivo “Hay que tener en mente que son noticias absolutamente buenas. Es la mejor noticia económica del planeta por estos días. ¡No que haya mucha competencia, por supuesto! Es la mejor noticia económica que tenemos por estos días por dos razones principales. La primera es que, el progreso tecnológico es el que nos permite continuar con la sorprendente carrera en la que nos hemos embarcado recientemente y en la que la producción aumenta, al tiempo que los precios bajan, y el volúmen y la calidad simplemente continúan explotando.

Algunas personas ven esto y lo tildan de materialismo superficial, pero esa es la forma equivocada de verlo. Esto es abundancia, que es exactamente lo que queremos que nuestro sistema económico provea. La segunda razón por la que la nueva era de la máquina es tan buena noticia es que, cuando los androides empiecen a hacer nuestro trabajo, nosotros ya no tendremos que hacerlo más, y seremos liberados del trabajo arduo y monotono”.

 

La polémica está servida, y el futuro no espera a nadie… es tiempo de inventar cómo queremos que sea.

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