Sociedad Digital

¿Adicción al móvil? Ni exagerado ni para tomarlo a broma.

Casi no recordamos cómo era la vida antes de ellos. Seguramente será lo primero que miremos cuando nos levantemos y lo último que revisemos antes de irnos a dormir. 

Hoy en día se han convertido en una extensión de nuestro propio cuerpo. Los móviles son por derecho propio el auténtico protagonista tecnológico del principio del milenio.

La tecnología táctil y el acceso a Internet desde cualquier lugar han permitido junto al millón de aplicaciones que extienden y personalizan al nuestro gusto sus funcionalidades (y que nos ayudan a cualquier tarea imaginable) lo que ha convertido al móvil (celular en Latinoamerica) a usar nuestro dispositivo para la mayoría de las tareas que hacemos al día.

Hoy nos parece casi prescindible la función principal de un teléfono que nació con la intención de posibilitar las llamadas lejos de una cabina o teléfono fijo. Hoy en día, con el móvil chateamos en Whatapps, escuchamos música mientras vamos al trabajo o al escuela, revisamos correos, vemos último capítulo de nuestra serie favorita, revisamos el tiempo, localizamos vía gps la calle que estamos buscando, nos acompaña como entrenador personal en nuestras carreras por el parque o nos sirve de testigo privilegiado para nuestras fotos … en definitiva queramos o no para la mayoría de nosotros es un dispositivo que más que usarlo, vive con nosotros en el día a día.

Según una encuenta realizada por el Ocu a más de 18.000 personas del Territorio Español, se comprobó que más de la mitad creen que su vida laboral y personal depende “mucho” o “bastante” del móvil.  De hecho el 65% de los usuarios dice que lo mantienen siempre cerca y encendido.

El intercambio de mensajes se ha convertido con diferencia en el principal uso al que dedicamos nuestros terminales, superando ya incluso al de hacer llamadas, navegar por la red o el uso de aplicaciones instaladas.

Solemos usarlo de media unas 22 horas a la semana fuera de horas laborales que sumadas a las más de 17 horas que lo usamos en el trabajo hacen una media casi igual de extensa que la jornada laboral de 40 horas al día convirtiendose en la principal fuente de acceso a internet. Un 78% posee un Smartphone que les permite acceder a la red.

 

Leer el correo y buscar información en la red son las principales actividades que se desarrollan en internet. Las redes sociales son otra de las principales ocupaciones. El 85% de los encuestados dice tener cuenta en alguna red social. Un 37% de los encuestados reconoce que ha estado más tiempo en internet del que tenía pensado.

Estudio Ocu.

No era difícil imaginar ante esta situación, con este uso tan desmesurado que hacemos a la herramienta nos llevara a tener casos de adicción o nomofobia que es el término técnico al miedo irracional a salir de casa sin el móvil, o darnos cuenta que nos quedamos sin batería a mitad de un día y sin posibilidad de cargarlo. Según datos de un estudio elaborado por el 25% de los españoles entre 18 y 64 años muestra síntomas de estar enganchado a internet y un 26% reconoce que su vida personal depende en gran medida de este dispositivo.

El grado de ansiedad y malestar excesivo que estas personas pueden llegar a sufrir cuando su móvil está apagado o fuera de cobertura puede suponer un conflicto psicológico de mayor o menor grado, que se manifiesta tanto interiormente como de forma externa en forma de ansiedad e intranquilidad cuando se está en un lugar siendo conscientes de nuestra desconexión temporal, llegando incluso a darse casos que no pueden soportar la idea haciendo lo posible para auxiliar la manifestación de angustia y desasosego consecuencia del estrés generado por la falta de conexión.

No podemos negar que esa sensación en mayor o menor medida la hemos sentido todos, y los despistados como el que suscribe este post son las incontables veces que he vuelto por mis pasos para recogerlo de casa, ante la insoportable idea de pasar todo un día sin el aparato que queramos o no se ha convertido (casi sin darnos cuenta) en una parte más de nosotros mismos.

Desde hace relativamente poco tiempo, se están empezando a realizar estudios sobre este tipo de adicción. Aunque no existe una categoría expresa en el Manual Diagnóstico y Estadístico de las Enfermedades Mentales DSM-IV-TR que catalogue el excesivo uso del móvil como un trastorno de la adicción, sí es cierto que existen características con las que se comparten grandes similitudes con otros trastornos como pudiera ser el de dependencia de sustancias. El síndrome de abstinencia, la tolerancia y la pérdida de control por no usarlo, son algunas de las características compartidas por ambos.

Pasar del uso al abuso de las nuevas tecnologías es relativamente fácil: “hablamos de un ‘invitado’ permanente en todos los hogares, de unas herramientas que nos ayudan y entretienen y que nos tienen a todos, adultos y niños, seducidos”.

Y es justamente en ese núcleo familiar, donde los niños y jóvenes actuales que han nacido y crecido en presencia de las nuevas tecnologías y las usan de manera innata es donde la presencia de riesgos de adicción es mayor debido a un uso desmesurado en mente en formación del carácter , hace mucho más peligroso este tipo dependencias ya que para un nativo digital, el móvil no es una tecnología adaptada, sino una parte de si mismos desde que nacieron.

Los jóvenes foco de riesgo.


No es fácil encontrarse a un grupo de adolescentes en la actualidad que no estén haciendo volar frenéticamente sus pulgares sobre las pantallas de sus teléfonos inteligentes o smartphones de manera interrumpida mientras supuestamente comparten un tiempo de “actividad social”. Incluso son capaces de hablar entre ellos o con alguien que les interrumpa en su tarea, incluso hacer contacto visual con la persona que les interpela, mientras siguen pendientes a los mensajes y aplicaciones de su celular. Ya existe incluso en el diccionario inglés una palabra para esto “Phubbing”, una actitud muy significativa de hasta que punto los adolescentes en la actualidad necesitan estar constamente interactuando con sus terminales.

Los efectos de este comportamiento aún están por estudiar. Pero son muchos y muy variados los impactos que las tecnologías están modificando los hábitos de comportamiento social en un grupo como el adolescente tan sensible e influenciable, por ejemplo, será interesante dislumbrar como está afectando a esta generación, su forma de ver la conversación,  la interacción con los otros miembros de un grupo. Vivimos de una manera cada vez más marcada en un individualismo feroz, donde nos pensamos a nosotros mismos como el miembro de una tribu de un solo miembro, leales a nuestro propio bando.

Pero volviendo al tema de la adicción, no son los casos aislados de Ansiedad, cambios en la conducta, trastornos en la alimentación y el sueño… síntomas, típicos de personas con algún tipo de adicción, en muchos jóvenes y adolescentes ante la situación de enfrentar que no van a tener conexión con el resto (vía móvil por supuesto) durante un tiempo determinado.

¿Las causas? Según los expertos, el abuso de la nuevas tecnologías y la obsesión por estar permanentemente conectados. “Las señales de alarma de que un adolescente está abusando de las tecnologías son parecidas a las de cualquier otra adicción”, explica el doctor José Luis Pedreira Massa, psiquiatra infanto-juvenil de la Clínica La Luz.

Así, “cada vez necesitan dedicar más tiempo al uso de las nuevas tecnologías para obtener el mismo nivel de satisfacción. Esto se manifiesta en cambios en la conducta social -que se va restringiendo- cambios en las relaciones familiares y en el rendimiento académico”.

Síntomas de que un adolescente es adicto a la tecnología

Las señales de alerta son similares a las que produce cualquier otra adicción: los niños se vuelven irritables cuando no están en contacto con el dispositivo móvil, tienen cambios de humor, y se calman cuando vuelven a estar conectados.

El móvil no se apaga por la noche y los ritmos de sueño y comida se ven alterados, así como las actividades cotidianas, que se posponen o suspenden para usar, cada vez más, el móvil, la consola o el ordenador.

El abuso de las nuevas tecnologías se ha detectado sobretodo en adolescentes de entre 12 y 16 años, y es diferente en función del sexo. “En el caso de los chicos suele tratarse de un adolescente con carácter tímido, retraído y con ciertas dificultades relacionales que hace un uso abusivo de los juegos en red y consolas”, explica el doctor Carlos González Navajas, psiquiatra infanto-juvenil de la Clínica La Luz. “Por su parte, las chicas con adicción a las nuevas tecnologías tienen un carácter aparentemente sociable, pero con ciertas dificultades en la comunicación y que hacen un uso excesivo de redes sociales como Twitter, Facebook y Tuenti”, añade el especialista.

La mitad de los adolescentes afirma sentir adicción al móvil.

Un equipo de investigadores de la ONG Common Sense Media ha querido profundizar en este asunto. Para ello, realizaron un cuestionario a 1.240 padres y adolescentes con edades comprendidas entre los 12 y los 18 años para realizar un seguimiento sobre las consecuencias de este uso masivo de los dispositivos móviles en sus vidas y en sus relaciones con los demás.

Los datos revelaron que la mitad de los adolescentes afirmaba sentir adicción hacia el móvil y el 60% de los padres opinaba lo mismo. A pesar de si los padres pensaban si sus hijos eran o no adictos al móvil, el 66% consideró que pasaban demasiado tiempo con el smartphone; en el caso de los adolescentes, el 52% lo veía también así.

Además, el 77% de los padres coincidían en que sus hijos se distraían continuamente -al menos tres veces a la semana- debido al uso del móvil.

Casi el 80% de los jóvenes admitió que revisaba o comprobaba sus notificaciones en el móvil cada hora como mínimo y el 72% confirmó sentir la necesidad de responder a los mensajes recibidos en redes sociales casi inmediatamente después de haberlos recibido.

De hecho, un estudio presentado en el XXII Congreso de la Sociedad Española de Medicina de la Adolescencia reveló que el uso intensivo de los dispositivos electrónicos está provocando se activen nuevas zonas en el cerebro en detrimento de otras relacionadas con la memoria o la capacidad de organización.

Se trata de estudios preliminares y no hay datos concluyentes que nos digan cuáles son las consecuencias de crecer rodeados de las nuevas tecnologías, pero los expertos recomiendan usarlas con cabeza, especialmente en el caso de niños y adolescentes, en los que el mal uso puede derivar en adicciones o en problemas como el ciberacoso.

Por eso, muchos pediatras se han propuesto empezar a hacer preguntas en sus consultas relativas al uso de las tecnologías, para así poder prevenir y detectar a tiempo estos problemas, según se planteó en el último Congreso Extraordinario de la Asociación Española de Pediatría.

Nadie puede discutir que la revolución del Smartphone nos ha ofrecido una cantidad increible de recursos y de posibilidades hasta ahora impensables. Si ha esta revolución le unimos la cada vez mayor y más barata banda ancha, hacen que los celulares se hayan convertido en nuestro acceso permanente a la red. Las ventajas son inumerables y muy bien documentadas.

Espacio para la reflexión y la crítica.

La tecnología celular hoy en día se ha convertido en el signo de los tiempos. Nadie la discute, y nadie la pone en duda,  y es muy posible que debido a la velocidad y falta de tiempo suficiente para su correcta adaptación puedan o bien ocasionar daños por un uso incorrecto o bien aumentar daños o disfunciones sociales alrrededor de ellos.

Hay muchos retos y dudas encima de la mesa en relación a este uso indiscriminado de la tecnología celular, por ejemplo se pueden citar algunos como la seguridad y la privacidad de los datos, o los daños en el carácter y comunicación que están generando una falta de  empatía y deficiencia en las relaciones sociales, o incluso como destacamos en este post, las adicciones derivadas de un usuo tan intensivo que empezamos a convertir en nuestro teléfono en parte de nosotros mismos, que cuando no es arrebatado origina sintómas muy similares a adicciones como las drogas.

Son algunas de los temas que como sociedad tenemos que tener en cuenta a la hora de reflexionar (y sociedad digital pretende ser un rincón dónde fomentar este espacio crítico) y pensar en como nos afecta realmente la adaptación como sociedad de este tipo de tecnologías tan agresivas en relación con nuestro tiempo de dedicación, muy especialmente a aquellos miembros que nacieron con estas tecnologías y no han conocido otra realidad y donde por edad es mucho más impresionable y maleble su conducta.

Está claro que los responsables directos (compañias de teléfonos, redes sociales, desarrolladores de apps…) que permite el uso indiscriminado de estos dispositivos, no van a ser los que muevan ficha a este respecto, sino más bien todo lo contrario (seguirán aumentando y desarrollando la cultura del móvil como parte de nuestro propio cuerpo), ya que estamos hablando de un negocio muy lucrativo y que no deja de aumentar. (Las ventas mundiales de «smartphones» alcanzaron los 1.495 millones de unidades en 2016, lo supone un incremento del 5% respecto a los 1.424 millones de terminales vendidos en 2015).

Es por ello que somos la sociedad civil, educadores, tecnócratas, psicólogos, sociólogos, politólogos,… los que debemos de estudiar estos fenómenos desde una perspectiva más humana sin caer en las dulces canciones de sirena del mercado, el desarrollo y la tecnología, para aportar la perspectiva que nos lleve a usar y disfrutar de estos aparatos para potenciarnos como personas, empoderándonos y ayudando a comunicarnos y ser más libres, no justo lo contrario, permitiendo que fomenten la alienación, la desigualdad y la dependencia.

Acaso queremos un mundo así… ¿Tú que piensas?

 

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